Los androides se enamoran.

Cándida estela cremosa
en las cuencas de tus orientales ojos
de oasis digitales
y meridianos ópticos también.
Guantes cifrados
de códigos similares
alterando las pulsaciones
de un Garmin que salió a correr.

Una garganta arenosa
que sabe de tangos,
empañando cristales
de un Android en desuso
por el paso de la era invisible.

Un holograma horizontal
sonroja de vapores
la nada de la fría, lente frontal.
Mientras el eco atrasado viaja
la robótica manera de leernos
es un deseo cyborg.
Que nada tiene que ver
con la cándida estela cremosa
en la cuenca de tus ojos orientales.

Puede
que el único oasis
sea este viaje diario y veloz.

Ya habrá dígitos reales
como los de aquella era primitiva.
Bajo una óptica
con códigos binarios
de ver
¿Cuánto parpadeas en un minuto?.
Y el Garmin
Un caballo entre tus prados.

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