El invierno de un leopardo

Hoy que las selvas modernas parecen un desierto desolado y que los árboles respiran de nuevo en silencio.

Hoy
que ese ritmo de bestias se halla muerto con las cabezas estériles en la suavidad de una almohada.

Hoy
que esa especie feroz
perdió territorio expropiado
de tantas caricias en el pecho del diablo.
Y que ve la crueldad de su sangre esparcirse en las máscaras hipócritas de su propio ego.

Hoy
que en turbias vacaciones descansan
de la jaula de horizontes falsos
Y no se bancan la condena.

Son los creadores del clima artificial
dónde los pies nunca tocan el suelo.

Pero el leopardo que deambula
solitario y sigiloso
nos dará con su garra en el pecho
y en lo profundo de la herida
el arco de su sueño .
Y quizás después
correremos sobre una tierra reconciliada.

Y él pez
no dejará el oceano azul y profundo.
Y el hombre bestia
después de haber dormido
dejará la estéril cabeza en la almohada que será quemada .

Para ver en la mirada del leopardo
la muerte de esa célula venenosa.

Y migrar de esos círculos deshechos.
Para defender las auroras
ciertas y eternas
del lomo felino.

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