Arriba

¿Qué tristes estarán en Inglaterra? pienso a veces

¿Serán mecánizados?.

Bueno todos lo somos en parte ¿No?.
Lo que pasa
es que yo tengo una pared, viste.
Es vieja y deslucida.

En una esquina pegado a una viga hay un agujero, un hueco del tamaño de un nispero maduro. Y siempre los días de sol
por ese agujero pasa un rayo que se estrella en un vidrio de otra ventana, cambiando la órbita del curioso y haciendo efecto de lupa
me dá justo en el ojo izquierdo.
Por la geografía en como duermo, me gusta pensar yo también que es.
Y siempre a eso de las 07:00 de la mañana.

Me lleva un tiempo, eso de un cuarto de reloj en reaccionar al insistente brillo y a la quemazón, que es como sentir que me dormí la tarde en la playa y ya es hora de levantarme.

Paso al acto este de levantarme después de quejas, desprendiendo un ya voy!. Acto seguido de agradecer sinceramente que me llame a recirbirlo.

Siempre, pienso lo triste y obligado que me siento cuándo esto no es así.

Los días de nubes o en los que él, no se presenta. Me invade una tristeza infinita, por que el día no es lo mismo y recuerdo en mis memorias esos dias mejores, casi que sólo me levanto porqué el cuerpo no resiste días enteros en una cama.

¿Qué triste estarán en Inglaterra? , es mi pregunta recurrente. Por que por gracia de locación , son sólo unos días al año en los que él se ausenta.

Por eso creo, que me pesa nostagicamente tapar ese hueco.

Sin esa luz, mi día no tendría la misma vitalidad.

Hay huecos importantes en la vida de uno.

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